Despegando

#bloguereosgloberos

Tengo la suerte, como mucha gente, de tener un estupendo grupo de amigos. Esto no es nada original, ya lo sé, lo que sí es original es que este grupo sea el de los #bloguerosgloberos. Y ese nombre, que por supuesto nos hemos impuesto nosotros mismos, se debe a un viaje en globo aerostático que hemos tenido la oportunidad de realizar hace apenas unas semanas, y al hecho de que todos los componentes del grupo (menos yo), tengan uno o incluso más blogs, tanto personales como profesionales.

Pero que uno de los #bloguerosgloberos sea globera a secas no me parece justo, así que para no ser la deshonra del grupo -y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y que tengo que realizar una actividad para un curso de Community Manager del que soy alumna en la Fundación Uned, y que consiste en la creación de una identidad digital- hoy hago nacer esta criaturita en la que voy a contar mis ideas e inquietudes, a la que prometo cuidar con todo el cariño y respeto que merece y a la que espero que mis conocidos reciban con alegría y hagan un poco de caso.

Sinceramente, me asusta el hecho de poner al alcance de tantas personas distintas mis opiniones o mis sentimientos, ya que aunque llevo relativamente poco tiempo en las redes sociales, ya he comprobado que hay quien te insulta gratuitamente porque no comparte tu parecer, y quien busca enconadamente la discusión y la confrontación. Eso no me hace ninguna gracia, pero por otro lado me atrae poder saber si hay gente que piensa como yo, a la que le pasan las mismas cosas que a mí (por la cabeza y en la vida real) o que sencillamente encuentra intreresante lo que yo pueda contar.

De esta publicación los que tienen la culpa sobre todo son mis grandes amigos y compañeros #bloguerosgloberos, a los que desde aquí tengo que dar las gracias porque me han enseñado que un blog es una forma de comunicarte con los demás y de enseñar, de divertir, de emocionar y sobre todo de compartir experiencias profesionales, gustos musicales y literarios o recetas de cocina: gracias a Mayti por Nadie dijo que fuera fácil a Piluca por Entre teclas y fogones y por En el ATAL de Piluca; gracias también a Benjamín por Dando tumbos por la escuela http://tictiritero.wordpress.com/ y a Javier por Perlas cultivadas.

Y sobre todo gracias a Massimo por educacionmusical.es y por todo lo que he aprendido y aprendo cada día con él y de él. Por escribir con esa elegancia y educación exquisitas que ojalá se me contagiasen, por ser tolerante y apasionado a la vez, porque es lo mejor que me ha pasado en la vida y porque dentro de unos días… ¡¡¡me va a convertir en una mujer casada!!!

Por último, gracias a las muchas personas que cada día por medio de sus publicaciones en mi TL de Twitter me informan, me hacen reir o sonreir, me ayudan a formarme una opinión, me entristecen a veces, pero sobre todo me han enseñado que formo parte de la inmensa comunidad de Internet y a sentirme parte de ella.

En el aire

Para terminar como empecé, sobre el viaje en globo puedo decir que los que ya lo han probado saben que es una experiencia única y muy recomendable. La sensación de elevarte flotando lentamente en el aire es maravillosa: desde la altura de más o menos 300 metros a la que sube el aerostato, se ve no solamente el paisaje a gran distancia, sino perfectamente el suelo, tanto que incluso vimos a varias liebres correr asustadas por los sembrados huyendo de nosotros, también caballos (que lamentablemente se asustaron bastante con nuestra presencia) y perros que nos ladraban enfadados desde los campos que sobrevolábamos.

Lo que sentimos mucho fue no poder llegar por falta de viento hasta los terrenos del Parque Natural de Doñana, que habíamos visitado unos días antes en 4×4 y que desde el cielo tienen que ser un espectáculo, ya que si en esos vehículos y a pesar del ruido que hacen pudimos ver ciervos, jabalíes, gamos, caballos salvajes y muchas aves, en globo y silenciosamente debe verse muchísimo mejor y probablemente muchas más de las especies que allí habitan, además de paisajes únicos: las playas, las marismas, la desembocadura del río…

Si los vientos nos son favorables, lo repetiremos algún día.